La foto de Agustí Centelles que se divulgó cortaba al personaje de la izquierda, que ayuda bastante a la comprensión sobre las circunstancias que rodearon a la toma.
No había asistido aún a ninguna de las sesiones mensuales que organizan, pese a la insistencia de Joselure, porque siempre me sobrevenía algo que me lo impedía. Hasta esta mañana de domingo. Como me esperaba un itinerario siguiendo los escenarios del 19 de julio en Barcelona recogidos por la cámara de Agustí Centelles, en un primer momento, al saber que íbamos a estar toda la mañana en ese único punto del ensanche, destripando la famosa fotografía de los guardias de asalto parapetados por unos caballos muertos, me he decepcionado un poco con la Experiencia Centelles de Arqueología del Punt de Vista. Hacía frío, pese a que uno de los asistentes, seguramente de Bilbao, iba con camiseta de manga corta, y toda una mañana en esa esquina de pie, sin que el sol ni el movimiento te calentase, me asustaba.
Pero luego he visto que a/ no se trataba de estar ahí quieto, sino moviéndose localizando los diferentes objetivos que aparecen en las fotos de Centelles b/ la concentración de información que hay en esa mañana da de sobras para las dos horas empleadas y c/ los múltiples objetivos de la sesión (informar de cómo actuaba un reportero como Centelles, entretener con algún juego a la chiquillería, profundizar en esa atrayente investigación que permite la comparación de unas fotografías antiguas con la visión actual de sus escenarios, a partir de todo ello ligar cómo fueron unos hechos históricos decisivos,...) se han conseguido totalmente.
Ricard Martínez -factótum de la experiencia- y Sergi Centelles, que explica en la primera parte cosas sobre su padre. (Y que me ha hecho unos regalones que le agradezco profundamente...)
El juego de imitación, para que los aficionados tomen una fotografía emulando a los guardias de asalto y al señor espontáneo.
ntentando descifrar dónde se tomó alguna de las fotografías previas y posteriores de la famosa. Los cambios de edificios o -en este caso- plantas bajas, dificultan en algún caso la tarea, que va haciéndose apasionante.
Este dossier es la auténtica joya, confeccionado por Ricard Martínez con paciencia infinita durante años. Ha descubierto el recorrido que Centelles hizo en ese día localizando los seis o siete carretes de fotos que disparó.
Aquí Rocard Martínez señala un agujero de bala en la pared. Y, efectivamente, actualmente se puede ver rellenado con cemento.
Voilà! Su paciencia llegó a desplazarse a ese sitio el 19 de julio para captar el momento en el que el sol provoca la misma sombra en la pared, y deducir de ahí la hora en que tomó la fotografía (sabiendo de las diferencias horarias desde entonces). Todo un procedimiento de lo más laborioso, pero en el que cada hallazgo le debió suponer un buen periodo de felicidad.
Fotografías colaterales de caballos.










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