Otra imagen de “El taller del arquitecto” (Gustavo Gili), aunque torcida y mal escaneada, porque estoy penando un forzado cambio de impresora/scanner y me tiene frito su configuración y uso. En este caso se trata de una sala del impresionante estudio de Norman Foster, frente al Támesis.
La verdad es que la ves y te sale el “¡Oh!”, aunque no sé lo que llegarán a opinar los arquitectos y demás que trabajen en ella y, por otro lado, me pasa esa idea por la cabeza de que quizás, en vez de cosas tan lujosas, ya va siendo hora de que hagamos que los grandes arquitectos se dediquen a obras de aparente menor empeño, en otra escala, con más repercusión global.

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