En la Víctor Saavedra, la Galería de la calle Enric Granados, junto a El Filete Ruso, hay ahora una exposición de Pat Andrea. No me suelen atraer demasiado las obras de este padre putativo de Gino Rubert, pero entiendo la atracción que sienten por él los amantes del dibujo y, además, hay una de sus primeras obras en la exposición que, ya con sus personajes típicos (la chica, el perro), queda lejos de su deriva posterior, y me ha parecido de una consistencia e intensidad magníficas.
Pero, al margen de eso, venía aquí para recomendar el espacio interior de la Galería que está montando estos días su propietario. Al fondo del largo pasillo donde se expone buena parte de la obra hay una sala bastante grande. En su parte no visible desde la calle –o sea, a la derecha- es donde está teniendo lugar la transformación. Metamorfosis en un lugar cálido, con cierre a base de esculturas, sofá, música –habitualmente de jazz- y unas paredes repletas de cuadros de tamaño medio y pequeño, con piezas en verdad interesantes.
Recomiendo vivamente entrar, y dejarse explicar por Víctor Saavedra las historias que hay detrás de cada cuadro. Será un viaje por el mundo aristocrático de una especie de segunda encarnación de Bathus; por el de un artista iraní que, después de haber ido al exilio, ha presentado obra -una obra que en ocasiones recuerda a la de Ocaña- en la Bienal de Venecia, y dentro del pabellón oficial de Irán; por el de unas imágenes profundamente operísticas; por…
Estará abierto hasta después de fiestas. (La foto del cuadro de Pat Andrea que he citado no es mía. La he obtenido del FB de la Galería).



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