Nada más entrar a la nave, vista a la derecha.
Tienen ya vendidas todas las entradas de la siguiente representación, que creo que harán a mediados de este mes de enero. La cosa funciona por el boca a oreja. Alguien ha ido a ver una función, se lo ha pasado bien y se lo dice a sus amigos, que se apuntan para la próxima.
Debe tener su qué de aventura de iniciados ir a una sesión del Tararí-que-te-vi Teatro. Primero se ha de acceder a un pequeño polígono industrial que está dentro de una manzana del sevillano barrio de Triana. En una de sus naves se han ido instalando las huestes del grupo de teatro de aficionados. No sólo eso. Han tenido previamente que limpiar a fondo, pintar, construir, adecuar. Todo con sus manos.
Teatro de aficionados que, para no tener que dispensar aún más en los derechos de una obra (querían hacer Chejov, pensando que ya se habrían liberado sus derechos de autor, pero por ahí andaban los del traductor…) se han convertido hasta en autores, una tarea más a sumar a la de la dirección escénica, escenografía, vestuario, y todos los etcéteras necesarios. Por lo que entendí la obra actual toca, en unos cuantos episodios, con buen humor, toda una serie de temas de la más rabiosa actualidad, dejando por aquí y por ahí, como quien no quiere la cosa, alguna semilla de ideología crítica.
El dinero de las entradas no llega por el momento no ya a recuperar la inversión efectuada, sino para cubrir mínimamente los gastos, con lo que la cobertura del déficit debe seguir saliendo de sus bolsillos, pero esperan que la buena acogida les vaya facilitando la supervivencia. Lo que está claro es que pierden dinero, pero trabajan de lo lindo… y reciben enormes satisfacciones con su trabajo. Una de las que me explicaron, al margen de todo el trabajo de creación, que ya alguno de sus actores ha pasado a troupes profesionales…
Cuando oiga por aquí esa triste cantinela, normalmente con forma de ocurrencia que se quiere graciosa, de que el dinero que se genera en nuestra envidiable nación va a parar a los bolsillos de extremeños y andaluces, en oficial catarata dadivosa sin fin, explicaré el caso del Tararíquetevi Teatro. Y preguntaré qué subvención creen que puede recibir por aquí un grupo como ese, y hasta qué nivel llega la de la Junta de Andalucía..: Hasta el momento ni un duro
Y vista a la izquierda. En el margen derecho de la foto se ve la entrada a la sala. Si se llega con antelación, un saloncito de espera.
Debia ser la administración de la pequeña industria previa, que han convertido en un pequeño bar.
El bar
Y el interior del bar.
El taller.
Zoom, para ver las notas de la pizarra.
Detalle de las herramientas del taller.
El departamento de vestuario.
El departamento de vestuario.
Va a empezar la sesión. Vayan entrando a la sala.
El escenario y patio de butacas. También todo construido por ellos.












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