La historia que hay detrás de la exposición que se ha inaugurado hoy en Can Framis ("Una colecció per un viatge", hasta el 3 de abril) es muy curiosa: La promoción de 1960 de la Escuela de Arquitectura pensó una vía original para reducir los costos de su viaje de fin de carrera. Pidieron un dibujo a una larga lista de arquitectos y artistas de por aquí y extranjeros que, de una u otra forma (en buena parte vía Cirici Pellicer, han comentado en la inauguración) estaban a su alcance. Cuando hubieron hecho el acopio de los materiales resultantes, exhibiéndolos para su venta en la Sala Gaspar, Antoni de Moragas, el entonces decano del Colegio de Arquitectos, se dio cuenta de la calidad de la colección formada e impuso en una Junta su opinión de asumir todos los costos del viaje a cambio de hacerse con la titularidad de toda ella.
Después de 55 años en el Colegio, Victoria Combalía y el equipo de la Fundació Vila Casas exhiben ahora una selección de unas 90 obras de las alrededor de 130 existentes. Lo primero que hay que decir, aún sólo dando un vistazo rápido a la muestra, es que quedas apabullado por la acumulación de grandes nombres y -lo más importante- de la impresionante calidad de la obra expuesta, con sorpresas mayúsculas. ¡Visita obligada!
He hecho unas pocas fotos sin preocuparme de reflejos, encuadre y tal. Hay que ir, verlos bien y hacerse con el catálogo editado, uno de esos de pequeño tamaño, precio soportable y buenas ilustraciones que elabora la Fundación.
Las salas de exposiciones temporales de Can Framis, desde el exterior.
Victoria Combalía, comisaría de la muestra, explicando cómo se ha llegado a la exposición actual.
Es evidentemente un Morandi, pero además un Morandi especial...
Los dos dibujos de Cocteau fueron los primeros en llegarles.
La ruta de viaje que hizo finalmente la promoción. Como se ve, punto final en Finlandia. Moragas, conocedor de Aalto, debió sugerirlo...
La promoción delante de Notre Dame (Le Corbusier) en Ronchamp, etapa del viaje.
Tres miembros de la promoción. Han explicado que con las fiestas y cosas así organizadas no llegaban a ningún lado, y fue entonces cuando decidieron comprar cartulinas, sobres y sellos..
Durante los parlamentos de la inauguración.
En el cartel de la Gaspar finalmente no se pudo fijar el nombre de Picasso, quien no contestó a las diferentes peticiones que le hicieron.
El catálogo de la exposición.
Victoria Combalía -que ha hecho de comisaría de la exposición- y José Corredor Matheos.





















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