Paseo esta mañana un momento por la inauguración de la exposición “Diumenge” (Oriol Vilanova. Fundació Tàpies, hasta el 28/5). Miles y miles de postales compradas en Els Encants de Barcelona y en otro mercadillo, que abre en domingo, en Bruselas, donde vive el coleccionista. El efecto de ver todas esas postales forrando, de forma ordenada, las paredes de la Fundació es extraordinario. Todo el mundo, asombrado, pasa el tiempo haciendo una y otra vez fotos de las postales y de la gente viendo las postales.
Como ha sido sólo una visita de médico del seguro o de la mutua, aún no he llegado a deducir cómo la Fundació Tàpies ha optado por exponer esta colección, y qué secretos oculta.
Me he cruzado un momento con Xavier Antich, quien me ha explicado que al ser postales compradas en mercadillos, todas suelen estar escritas por el lado que oculta su disposición acordada. Esa sería otra exposición, quizás no tan espectacular, y vete a saber si infringiendo las leyes de privacidad, pero ¡qué interesante!






















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