No debía hacer tiempo ni nada que no Iba al Teatre Grec, que yo diría que la vez anterior aún no habían puesto las sillas con respaldo, y te tenías que sentar tal cual sobre el correspondiente banco de piedra, no sé si con o sin -más bien sin- almohadilla.
El tío feo del mono negro es Joan Miquel Oliver, de quien sabía de sus letras que combinan felizmente palabras, frases o situaciones que en principio nunca pensarías ver juntas. Anoche me sorprendió también -al menos en sus primeras canciones- la fuerza instrumental del grupo musical del que forma parte y preside.





No hay comentarios:
Publicar un comentario