miércoles, 25 de octubre de 2017

La capsa entrópica (Francesc Torres)


Francesc Torres en su "La capsa entròpica" (MNAC, hasta el 14/1/17) construye todo un relato a partir de los fondos residentes en los almacenes del museo que le ofreció para ello su antiguo conservador, Juan José Lahuerta.
Un relato que habla de las diferentes miradas de un mismo gesto (como ocurre en la sala "Feminicidio", en la que conviven obras sobre mujeres desnudas desgarradas por unos descontrolados durante el Congreso Eucarístico del 1952, una fotografía de los destrozos efectuados por una feminista en el British Museum a la Venus de Velázquez y una fotografía de Lucio Fontana iniciando uno de sus gratages), combinado con un relato sobre la diferente apreciación de la obra en los diferentes tiempos históricos y otro sobre la suerte adversa o favorable que conducen esos mismos tiempos históricos a las obras.
Bienvenidos al caos en la Casa del orden, señala un primer panel que justifica el nombre de la exposición (La Caja Entrópica) mediante un posible accidente que dispersa los tesoros de una caja repleta de ellos. Sin que acabe de ver del todo que eso represente lo que se ve después, sí que admito que esa entropía puede hablar de la pura chiripa que supone en ocasiones el contenido de un museo.

El Aston Martin que representa al accidente al inicio de la exposición.

Un retablo de Bernal Martorell en la segunda sala. En estas ampliaciones vemos que varias caras del bancal (a la altura de los fieles) han sido atacadas con cuchillos: Se trataba de judíos.

Un busto de Isabel II con la nariz destrozada por un martillazo.

Trozos de las pinturas de Sert en la catedral de Vic destrozadas durante la guerra civil y expuestas como si obras de arte abstracto se tratasen. En la pared de enfrente conviven con la "Pintura quemada" de Miró.

Uno de los cuadros de señoras desnudas atacado.

Puertas de la Casa Batlló que se habían tirado en una reforma y recogió el antiguo director del MNAC.

Una enorme sala de cuadros de Alfonso XIII, confrontados al cuadro (del museo, no de sus almacenes) de Carmen Bastian, prostituta y modelo de Fortuny, mostrando su pubis descubierto. También, en una salida vecina, alguna de las películas pornográficas que atesoraba el monarca.

Después de una sala con obras republicanas escondidas durante la postguerra, está última sala recupera una obra de Francesc Torres de hace 40 años, en que cartas de Barajas estaban dispuestas como diferentes arquitectura sociales ante el poder con restos arqueológicos y herramientas de derribos, todo ello situado junto a la escena de "Seven Chances" en la que Buster Keaton sortea una serie de rocas que van cayendo sobre él por una ladera.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sebastián Loiacono y Albert Bover

Noche de jazz, ayer, en el Byron Milano, con el saxofonista argentino Sebastián Loiacono y el pianista Albert Bover quien, habiéndolo oído e...