Goya las vio de todos los colores. Se dio cuenta de todo. Una enfermedad, una sordera que le encierra más en sí mismo, las supersticiones y sinrazones, la locura que domina a la gente, la crueldad repartida por doquier, los terribles desastres de la guerra, la derrota de la ilustración y el nefasto retorno de la inquisición.
No sé muy bien lo que tenía exactamente en mente cuando hizo uno de sus “Disparates”, “Lluvia de toros”, pero creo que me siento compenetrado con él.

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