sábado, 14 de octubre de 2017

Trío Rodin

El Trío Rodín, en plena actuación.

Ha debido cambiar el viento y, de forma inesperada, han desaparecido las nubes bajas que anoche dejaron mojado todo el suelo de L'Escala. En el Alfolí de la Sal, justo bajo los arcos de lo que debía haber sido un almacén de la planta baja del caserón, tres jóvenes músicos han desplegado su programa. Se trata del Trío Rodin (Carles Puig, violín / Esther García, cello y Jorge Mengotti, piano).
Primero Tomás Bretón, una Danza Oriental y un Scherzo Andaluz. Luego los tres coloridos movimientos de unas danzas de Joaquín Turina. "También un aire español, pero con ciertas notas francesas que le proporcionaron su estancia en París", ha dicho el violinista, que hace las veces de líder y va anunciando las actuaciones del trío.
Piazzola, con su Nuevo Tango, irrumpe con "Oblivion", que va de olvidos que no parecen llegar a olvidarse - una pequeña maravilla-, y "La muerte del Ángel", anunciada a todo sonido.
Aires de música negra, de café, efectivamente de baile -algo canalla- para cerrar la sesión. Se trata del Allegro y el Presto del "Café Music" de Paul Schoenfield, que envuelven a otro movimiento -Rubato, Andante moderato- que reenvía a un melancólico, algo desengañado western.
En el bis, con el Mestre Lluís Albert, de 94 años, presente, el trío ha atacado una emotiva pieza suya, una canción, "Mal somni", que no es en realidad un mal sueño, sino todo lo contrario.
Y es así que, como quien no quiere la cosa, se han hermanado músicas madrileñas, andaluzas, catalanas y hasta americanas.
Con todo, ha sido un placer dar con el aire fresco del exterior tras el calor anImal y el de los focos que acababan de llenar la sala del Alfolí. En el port vendían cucuruchos con castañas recién asadas. No se pelaban muy bien, pero tras la espesa niebla de estos días daba gusto ir intentándolo viendo claramente las luces de Rosas, al otro lado de la bahía.

Las bóvedas, algo aplastantes, de la planta baja del Alfolí de la sal.

El mestre Lluís Albert, sobrino de Caterina Albert -Victor Català-, contempla satisfecho la ejecución de su canción.


Aprovisionados de castañas asadas, buscamos un lugar donde tomarlas algo alejado del gentío. 

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