Más Bárbara. Ahora ya con su nombre artístico. En cabarets, primero cantando canciones de otros, más adelante sus propias composiciones.
Todo, en la Filarmónica de París, hasta el 28 de enero.
En L'Écluse, en un pequeño espacio con motivos marineros, amplía el número de sus conocedores. Fotos captadas directamente de un reportaje proyectado en la exposición.
Aunque ya con mucha más confianza consigo misma que Mónica Cerf, sigue sentada al piano. Una forma, según ella misma, de tener ocupados sus enormes brazos y pies, con los que, de otro modo, no sabría qué hacer.
La eclosión de las cantantes de cabaret. De las que señala el panel con discos de 45 rpm sólo conocía a Juliette Gréco y Cora Vaucaire.







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