lunes, 2 de julio de 2018

El Clínic, cor de Barcelona

He ido a hacer un recado (fallido: deberé volver) en el Centro Social del barrio. El fracaso me ha posibilitado, sin embargo, dos acciones positivas, que de no haber sido por el intento no habría llevado a término.
Una primera ha sido volver a pasar por la biblioteca (¡bienaventurada sea eternamente la red de bibliotecas municipal!) donde he visto con satisfacción que, aunque sin llegar al nivel de tiempos previos al arranque de la crisis, se ha incrementado un poco el número de novedades, que estaba en estado raquítico, si no catatónico. En un acto reflejo mal calculado (porque si me sobra algo es cantidad de libros por casa por leer, sin tiempo suficiente, por una cosa o por otra, para hincarles el diente) me he llevado para observarlos con detenimiento (¿cuándo?) un par de libros de fotografía y para recoger un poco sus datos otro par de viajes. Si los de fotografía consigo verlos bien y me gustan (que creo que sí, porque echan una pinta estupenda), ya hablaré de ellos por aquí, pues bueno soy yo para dar la tabarra con eso.
La segunda cosa buena, y por la que escribo estas líneas, es que he podido también ver la exposición de dibujos de Perico Pastor para el libro "El Clínic, cor de Barcelona" (en el Centre Cívic Urgell hasta el 21 de julio).
Perico Pastor explica a quien quiera escucharle que todo empezó (y ese es el texto que acompaña a los primeros cuadros) cuando tuvo que ir a urgencias del Clínico por una rara y fastidiada enfermedad de Sandra, su mujer, quien felizmente consiguió vencerla tras no pocas angustias y tiempo. Acompañándola, empezó a sentirse atraído, a la vez que emocionado, primero por la dedicación de médicos y enfermeras, luego por todo ese peculiar y atareado hormiguero, esa ciudad dentro de la ciudad que es el Hospital Clínico. Cuando se despidieron del hospital, agradecido, se ofreció a hacer altruistamente un libro sobre lo que había visto, entendido y vivido en toda esa temporada. El libro se vende ahora en el propio Hospital Clínico, y todo el dinero que recoja su venta tendrá un destino benéfico.
¿De qué van las ilustraciones del libro, ahora expuestos sus originales en la sala de exposiciones de Urgell? Primero de lo que observaba desde la cabecera de la cama de Sandra, luego de los movimientos por pasillos y patios. Más tarde, ya con permiso para ello, descubriendo todos sus rincones, incluida la sala de necropsias, que tuve la oportunidad de visitar hace unos años para un proyecto documental... que luego no aprovechó la posibilidad.
Vale la pena dar un paseo por la sala y luego, si se tercia, cruzar, volviendo hacia el centro de la ciudad, por los pasillos y patios del Clínico para, contrastando, corroborar que Perico Pastor le ha sacado toda la esencia y clima que, un atento observador, puede captarle.







 

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