Recomendadas aquí mismo por la máxima especialista en la materia, Victoria Combalía, nos encaminamos ayer al Caixafórum para ver las dos exposiciones paralelas a la de seguramente mucho más reclamo, esa de "Faraón". Ambas parten de piezas de la Colección de Arte Contemporáneo de La Caixa, por lo que rápidamente puede pensarse que se tratan de exposiciones fáciles, de relleno, sin costes de preparación.
No es esa la idea. En otro momento hablaré de una pieza de "Una certa foscor" (hasta el 21 de octubre), pero ahora me gustaría centrarme en "Turbulencias", que ocupa la sala más alta y creo que más grande del centro. Miradas políticas críticas sobre nuestro mundo la pueblan, intentos de "provocar sacudidas e inquietud" ... para "conseguir despertar la conciencia y agudizar los sentidos delante de lo que nos rodea" nos dicen en su presentación.
Ese sentimiento lo provocan, por ejemplo, estas dos grandes piezas de las que cuelgo aquí una foto, junto a una frase de Didi-Huberman que, también sacada de la exposición, creo que define muy bien las intenciones de la comisaria al seleccionar las piezas. Aunque pueda entenderse como una incoherencia, es a una sala de La Caixa donde se ha de ir para atender a una propuesta de este estilo.
Lo de que "nos encaminamos" puede leerse en plan literal. Fuimos andando hasta ahí. Al llegar al Caixaforum tenia la camisa empapada, por el calor. Cuando salimos empezó a llover a raudales y ya no fue la camisa, sino toda la ropa de ambos la que quedó chorreando. Quizás fuera un aviso más.
Anselm Kiefer.- "Dionisio Aeropagita. El orden de los ángeles". 1984-1986. Con todo el peso de la Segunda Guerra Mundial encima.
Colocada enfrente de la anterior: Juan Ugalde.- "Eva 2000".
Didi-Huberman, citado en la misma sala, ayudando a comprender de qué va la cosa.



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