Dos nuevas y notables piezas que pueden contemplarse en Chateau la Coste, en la Provenza francesa. En este caso se trata de un par de obras de Sean Scully. Ambas son relativamente parecidas, pero de materiales totalmente diferentes. Una de ellas, un apilotonamiento de piedras de colores cambiantes, la otra un entrecruzamiento de tubos de acero corten.
La mole de Sean Scully. Bloques de piedra de cantera de diferentes colores, pero que también cambian de aspecto y color según sea la incidencia en ellos de la luz.
Al fondo se puede observar un despropósito marca de Frank Gehry marca de la casa. Se trata de un auditorio (no lejano en su idea al del Millenium de Chicago). Los materiales -sobre todo la materia- se ha deteriorado rápidamente y no saben muy bien cómo actuar para frenar el destrozo.
La otra obra, de acero corten. Como pasa en todas las obras de Chateau la Coste, se pueden tocar, penetrar, jugar con ellas. Dicen que entrando en ese amasijo de hierros, pero que presentan un cierto orden, se puede divisar la naturaleza circundante como si se tratase de diferentes cuadros de paisaje.



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