Una de esas cosas ahora vedadas, que tanto placer proporcionan: recorrer una ciudad desconocida -en este caso Cremona-, pasear por sus calles, descubrir su ambiente, curiosear sus sitios más destacables, entrar en alguno de sus museos más atractivos -en este caso el Museo Cívico- y dar con una exposición temporal.
El año pasado la exposición iba sobre un pintor local, Giuseppe Moroni. Toda una retrospectiva.
Ese primer cuadro grande, apaisado, entronca con un tipo de obras italianas del primer tercio del s.XX, que siempre me llaman la atención. Y ese pintor sabe hacer también a ese señor gordo del segundo cuadro, con ninguna pinta de ser de ciudad. La cara y ropas negras de la señora que hizo de modelo te hacen mirar, asombrado, el tercer cuadro, aunque si luego lo vas mirando más te das cuenta de que algo no funciona con esos brazos. Para acabar, la primera de las dos ultimas figuras te dices que podrías verla en una subasta de Subarna así. Pero no deja de ser curiosa la cierta repetición de pose con la quinta.





No hay comentarios:
Publicar un comentario