sábado, 31 de julio de 2021

Hamada - Artigas. Els colors del foc

Pues ya he visto “Hamada - Artigas. Els colors del foc” (hasta el 3 de octubre) que, junto a las otras exposiciones que la acompañan, hace quedar la mar de satisfecho de haber acudido al MNAC.
La historia de base de la exposición (la relación de dos grandes ceramistas, uno japonés, otro catalán, como punto álgido de los contactos artísticos con oriente) la conocía de primera mano gracias a una de las monografías que Martí Rom y yo hicimos para el cineclub de l’Associació d’Enginyers, la dedicada a Joan Gardy Artigas. No en vano la boda de Joanet con Mako está muy bien documentada en la exposición con una extraordinaria fotografía, en su centro.
No sé si quedará mal decirlo, pero de la confrontación de las obras de Llorens Artigas con las de su referente japonés, Hamada (los otros ceramistas representados siguen más fielmente la estela del maestro japonés), me ha salido reforzada mi estima por la obra del catalán, quien utilizó sus medios -esa hornada a más de 1.000 grados centígrados- para, despojando a las piezas de todo elemento que pudiera verse como decorativo, ir a lo esencial, a lo más profundo.


A la derecha, Josep Llorens Artigas y sus obras. A la izquierda, Shōji Hamada y la suya.

Fotografía de la boda de Joanet, hijo de Llorens Artigas, con Mako en Japón en 1962, con Hamada de padrino de boda.

En una vitrina inicial sobre la recuperación de la cerámica tradicional en Japón, un divertido juguete.

Obras de Llorens Artigas.

Obras de Hamada.




“Papitu” era como le llamaban sus amigos, como Joan Miró o Luis Buñuel, para el que interpretó un papel -muy parlanchín- en “L’age d’or”.

Ya bastante mayores tanto Artigas como Miró, Joanet, con la fuerza de su juventud, se convirtió en su fuerza bruta… y sus manos.
 

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