Un poco más y, por mis manías, casi me quedo sin ver la exposición de Turner (MMNAC, hasta el 11 de septiembre).
Habiendo visto hace ya unos años la exposición que le dedicaron en la Tate British, donde reside casi toda su obra, con sus enormes cuadros de tempestades marinas, me resistía a ver ésta, de la que me llegaba que estaba compuesta, básicamente, por unas cuantas acuarelas sobre papel relativamente sencillas y óleos de su primera época.
Óleos de esos de su primera época, plenamente integrados en un s.XVIII cuyas salas me suelo recorrer en los museos en vuelo rasante a una velocidad de vértigo, hay unos cuantos en la exposición y sigo sin ponerlos en el valor que les otorgan. A mí lo que me gusta de este hombre es esa locura impensable que lo arrastraba, supongo que en medio de la incomprensión de los de su época, hacía las manchas de colores y la abstracción, con la excusa de captar brumas, tormentas o lo que fuera. Y de eso, felizmente, también hay en la exposición. Como hay también una pared con grabados que me resultaron bien interesantes. Hice una foto a uno pero, desgraciadamente, me salió totalmente movida la foto, impresentable.
Eso sí: fui incapaz de entender el criterio de ordenación de la exposición, con cinco o seis títulos clasificatorios, pero que a la hora de la verdad hacían que se mezclaran siempre cuadros de diferentes técnicas y épocas y, por tanto, estilos consolidados, sin que llegara a discernir tampoco la gran diferencia que supongo debía haber, pero a mí que me registren, entre los de un título y otro. ¿Por qué está tan mal visto el criterio -que tanto suele aclarar- cronológico?
En el punto de descenso a la exposición, su cartel, que tiene algo, como siempre suelen tener, de tramposo: se trata de un detalle de un cuadro más grande y ni su colorido no luminosidad corresponden demasiado con lo que luego te encuentras.
Un dibujo de Grenoble, que inicialmente -experto que es uno- habría asignado a un escenario como más oriental. Dicho esto, por los temas (medio) representados en los cuadros expuestos, no está nada mal lo que se deduce viajó Turner. No vi que constara el posiblemente luego más habitual viaje a Paris, pero por ahí estaban los temas de los Alpes o italianos, al margen de los del sur de Inglaterra, con lo que, pensando en la época en que vivió y sus penosos medios de comunicación tierra adentro, se debió pasar un buen tiempo de su vida por esos caminos de Dios…
Como siempre, los colores de la cámara fotográfica -en este caso de la tableta- hacen un mal favor. Esta pared la han pintado de color azul, con una de las ideas expositivas más interesantes. Un azul que dialoga con los azules del cuadro, espectacular.
Una pequeña miniatura que se escapa temáticamente del resto, con algo como de ambiente operístico. Creo que se titulaba algo como “espacio burgués”.
Aquí los colores tampoco son muy respetuosos con los del cuadro.







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