Uno de los flujos migratorios seguidos por el Visa pour l’image de este año fue el documentado por las fotografías de Federico Ríos Escobar. Siguió a los que, principalmente desde Venezuela, atraviesan la región del Dairén. Destino final: Estados Unidos, claro.
La ruta la sigue mucha gente, en largas columnas. Pero, especialmente si ha llovido, no es nada fácil.
La exposición terminaba con una imagen que me impresionó. Si la larga marcha tiene éxito, al final los que la han seguido se encuentran con ella: Tapando el horizonte, pero hecha con maderos que dejan espacios entre ellos, y por tanto la tierra prometida, se topan con la gran valla construida en la frontera americana.
Parece pensado por la refinada crueldad de un Villiers de L’Isle-Adam.
Ésta no es la fotografía que había en la exposición, en la que se veía, mucho más cerca, cubriendo la valla todo el cuadro, a un hombre mirando entre los listones, y ni siquiera sé si la hizo Federico Rios, pero la he encontrado y puesto para darme a entender.





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