viernes, 12 de julio de 2024

Contes possibles

Anuncio con la foto… a la que le falta un trozo significativo.

Es posible que acudiera a la Virreina con demasiadas expectativas, pero lo diré aquí, pese al riego de salir apaleado: me decepcionó bastante la exposición “Cuentos posibles” que, dedicada a Jeff Wall, ocupa, sorprendentemente, toda la superficie del primer piso.
Las fotografías que han salido por los medios de comunicación son muy atractivas, y posiblemente son las que escogerías tras un recorrido por las diferentes salas, pero me llegué a preguntar si no sería también, precisamente, por lo atractivo del motivo que esas abarcan: ahí está el siempre fotogénico edificio de Mies van der Rohe, o esa habitación de un aprendiz de Diógenes…
Hay más fotografías ante las que te sacarías el sombrero, como esa que cuelgo primero, sacada del cartel de la planta baja de la Virreina. Hay que avisar que en realidad esa, con la niña bajando por esa decrépita escalera de edificio, tan frecuente en los países del antiguo bloque comunista, donde no había recursos para mantenimiento, es sólo una parte de la foto: han cortado el trozo que la eleva de categoría, pues en su izquierda aparecía, casi en primer plano, una fuente enclaustrada en una pared, a juego con las otras muestras de decrepitud, que contrastaba, en cierta manera, con la vivacidad de la chica.
Pero otras, aunque siempre presentadas por Wall dándoles vueltas y más vueltas hasta hacerlas ver como producto de un desarrollo teórico impresionante, no me han rascado mínimamente la curiosidad. Combina fotos “muy llenas, como las primeras mencionadas, con otras en las que el vacío, la casi nada, lo anodino -frecuentemente en blanco y negro, para mayor pobreza-, es lo protagonista. Pero tampoco es que parezca que se trate, pese a sus declaraciones, de un encuadre de efecto enormemente analizado, lo que me habría igualmente interesado. Quizás, entonces, la clave estaba en los cuentos posibles deducibles de ellas, pero como apenas si leí sus explicaciones, porque no me gustaba cómo inflaba todo…
Yo creía que al exponerlas como están expuestas la mayoría (película transparente, iluminada con pantalla de luz posterior, como si se tratase de un monitor de pantalla plana), se evitarían los reflejos, pero no era así. Por eso alguna la he fotografiado no frontalmente, sino en ángulo y por eso las dos mencionadas inicialmente las he sacado de internet.
Aquí cuelgo las que más me llegaron… y se dejaron.



Imposible el ángulo frontal para captarla, si no quieres tener reflejos.



Aquí he sido yo el que ha mutilado la foto. La gracia de la misma está en que la luz que se cuela en la habitación ilumina el collar que contempla ella con el rostro que lo hace. Pero esa luz también ilumina rompiendo el efecto algún trozo del sofá.
 

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